Lágrima del Sol Doble autoría
ACTA DE VICTORIA MÚTUA
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Estaba en juego el Trono de cristal,
en la noche oscura
oscuridad viene hacia mí
yo le abriré el portón dorado verdadero,
ella es uno de nosotros
es un vampiro,
parte de la noche,
yo te enseñaré
el reino oculto,
la oportunidad
de servir a la nueva vida te cursa,
sí no es cuestión,
en mis manos no estás
eres nada más
que mi último deseo,
en las tuyas está
brillar conmigo
y seamos los reyes
No hay alma,
no hay alma,
no hay alma
eres tú desde siempre
mi letra C
lit C et sumun Canae
mea ungis timor alum,
Eres mi alma gemela
ven a mí brilla de nuevo,
DruidaRama Roja
Megalírica:
Incrédulo,
tildas todo hallazgo,
como atisbo;
repites que me traes entre manos,
asentado en las proporciones astrales
que aguantan la inmortalidad
y el destino…
Desentierras la pulsión primaria del ojal
que utilizas sin medida
para arropar la emoción palpable
en los perímetros de un tiempo
que difiere con la realidad…
Grumo magnético,
que entraña el paso de las constelaciones,
sincronizando geometrías diversas
de planetas y soles;
que guardan las huellas
de todos los buscadores de brillos…
Montículos ceremoniales,
musitan el traspaso de las almas
por las cámaras de la noche,
como pictogramas encarnados
en las moles
que señala las eras tempranas del infinito…
Pináculos evocativos
que desgranan un tributo de eternidad,
mientras la llave espiritual
vuelve a considerar,
como portal,
el monolito,
trayendo la historia,
como simulaciones incontables,
que me alojan en calidad de testigo….
Publicado por Lunamar Solano
Ella está buscando un espejo,
reluzca rebrillando su opacidad de materia
sentada en su diván sin espejo,
diván de astros y polvos estelares
errantes,
ella era infundada, fundida,
en centella de universo,
estela estameña,
jamás inimaginada,
era bella...
En redil de astros con guardería
avanzó su mente,
Si Esteban Förüq centauro
era temerario,
sólo su naturaleza así fue creada,
pensó,
y si le doy zarpazo vestigial,
no caería acaecido su deseo,
entonces de perdidos al río,
que siga nuestro limbo,
nuestra ascensión,
y lluevan las pulcras malvas de luna,
y nos enraícen el alma,
para qué hipnotizarle si ya vive Muerto
por su centella Escarlata
del atrio los Castos dioses.
Miguel Esteban Martínez García
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